La historia de mi matrimonio feliz


Antes de crear nuestra propia familia, cada uno de nosotros soñamos con un matrimonio feliz en el cual, marido y mujer se respetan y se adoran. Este sueño es hermoso aunque la realidad sea decepcionante. Mi historia es un ejemplo de esto. Hubo un tiempo en el que mi matrimonio no era tan armonioso como yo hubiese querido. Mi esposo y yo solíamos pelearnos por banalidades que implican los labores del hogar o incluso nuestros modos de vida. Nuestro amor se vio afectado por la trivialidad de nuestra vida, tal como dice la canción: “difícil es enamorarse pero más difícil es llevarse bien”.

Antes de casarnos, confiaba en que mi esposo y yo nos llevaríamos bien porque nos amábamos y porque nos entendíamos, pero los problemas comenzaron después de casarnos. Discutíamos cuando no concordábamos en la forma de hacer algo. Había ocasiones en las que, por ejemplo, mi esposo me reprochaba la forma en la que yo hacía los quehaceres de la casa. Al inicio, permanecía en silencio, aunque mi corazón no estaba de acuerdo, pero hubo un momento en el que su constante criticismo me hizo refutar: “Y bien, si estoy mal, entonces ¿qué es lo que está bien? ¡Si piensas que lo que hago está mal, entonces hazlo tú!”. Aunque estas palabras detenían la discusión, siempre eran seguidas de un silencio incómodo. Sabía que le dolía, pero no podía poner mi autoestima de lado para hablarle. Como resultado, la disputa terminó en